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viernes, 7 de agosto de 2009

Viernes, 7 de agosto

Oyuna con su madrido
A las 10 quedamos con Oyuna y su marido para arreglar el papeleo de la donación de los coches, lo que ha supuesto ir a una notaría para dar fe de que los coches se han donado.

El notario era una mujer de mediana edad bastante aparente, pero el despacho estaba en un edificio cochambroso que parecía la habitación de Torrente (los días que la arreglaba), después de un montón de fotocopias y sellos acabamos el papeleo.

Una vez más, Oyuna nos solucionó el avión de vuelta a España para Luis y Jeni, y el tren para Pekín para Miguel y Alex.

No había plazas en el tren para el domingo, las plazas mas inmediatas eran el jueves, hasta que entró Oyuna y su marido puertas adentro de la oficina, hablaron con el jefe de la estación (aquí siempre parece que hablan cabreaos) y consiguieron dos plazas para el sábado por la mañana. Una vez solucionado todo el tema de vuelos y trenes fuimos a comer y a tomar un café.

Por la tarde nos acercamos al Naaram Tul Market, que es el mercado mas grande de Asia central. Estuvimos unas tres horas porque nadie gritaba. Si llega a ser como en España (¡¡¡¡¡¡¡¡VAMOS MARÍA QUE LO REGALOOOOOOOOO, MEDIA DOCENAS DE BRAGAS CINCO EURRRRRRRRRROOOOOSSSSSSS!!!!!!!!! a chillo pelao) allí no aguantabamos ni dos minutos, pero la gente iba a su rollo y a pesar de ser inmenso, se pasaron las tres horas volando.

Para llegar allí cogimos un taxi. En Ulan Bataar todos los vehículos son taxis, solamente tienes que extender el brazo hacia la carretera y cualquier coche particular para y te lleva a 500 tugrus el km. Así que ya sabéis, si venís aquí no levantéis el brazo ni para rascaros el sobaquillo por que se pararán un montón de coches a cual más cutre, eso sí, no esperas ni un minuto.

Al final de todo el viaje, por fin en:

¡¡¡¡¡ULAAN BAATAR!!!!!


Ahora viene cuando todo el mundo cierra la página porque son los agradecimientos a un montón de personas que nos han ayudado a realizar este proyecto. Son muchos, pero como se nos van a olvidar algunos, daos por agradecidos y espero que lo hayáis disfrutado tanto como nosotros.

Una vez en España colgaremos más fotos de todo el viaje, sobre todo de la entrega del material a los chicos, que por falta de velocidad de la red se hace eterno colgarlas.

¡UN ABRAZO A TODOS!

jueves, 6 de agosto de 2009

Jueves, 6 de agosto

Hoy termina nuestro peregrinaje en coche.

Después de levantarnos y asearnos cogemos la nacional asfaltada que se dirige hacia Ulaan Baatar. Es una buena carretera aunque al estar en obras, a veces tenemos que coger pistas que discurren paralelas y que nos hacen recordar tiempos pasados.

En el tránsito por Mongolia hemos visto todo tipo de aves: Grullas, milanos, halcones, águilas, patos, gaviotas, charranes, lavanderas, cigüeña negra y muchos paseiriformes (pájaros de pequeño tamaño).

Águila dorada
En esta carretera llama la atención la gran cantidad de águilas y milanos que hay, dejándose acercar muchísimo, ya que en este país afortunadamente nadie les hace daño.

Al lado de la carretera había un lugar con dunas donde podías dar un paseo en camello.

Por fin, culmina nuestro viaje con la esperada llegada a la capital de Mongolia cumpliéndose de esta manera los planes establecidos meses antes en España.

Llegada a Ulaan Baatar
Entramos en Ulaan Baatar, buscamos hotel y llamamos por teléfono a Oyuna para solucionar al día siguiente la cesión de los coches a un orfanato o a gente para que vayan a visitar a ancianos que se encuentran solos y desvalidos.

Preguntamos dónde podemos hacer una llamada urbana y en un bar nos contestan que hay personas que se ponen en la calle con un teléfono inalámbrico para poder efectuar llamadas.

Después quedamos con la cónsul honoraria (Oyuna) y con su marido para llevar los coches a un garaje. Cenamos todos juntos, comentamos nuestro viaje con ellos y nos llevaron al hotel.

miércoles, 5 de agosto de 2009

Miércoles, 5 de agosto

Nos levantamos más animados, pues sólo nos quedan unos 200 km de pista, si alcanzamos este punto no creemos que haya problemas para llegar a Ulan Bataar con los dos coches. Partimos tranquilos, la pista es algo mejor. A medio día está nublado y se ven tormentas alrededor.

Requera de agua
Paramos a comer y cuando se están haciendo las lentejas y está la mesa puesta cae una tromba de agua que hace que vayan regueras enormes de agua (más bien barro) por todos lados, incluso por encima de los puentes. En el Gobi la tierra no absorbe nada de agua y cuando llueve un poco, el agua corre hasta que llega un lugar donde no puede correr y lo inunda.

Comemos dentro del coche las lentejitas con patata y salimos con un poco de miedo por las enormes regueras.

Jeni comiendo las lentejas
para que vea su madre lo
bien que come
Vamos atravesándolas sin problemas durante toda la tarde, bastante divertido y ¡por fin! llegamos a la ansiada carretera. Ya parece más cerca el buen término de este viaje.

Cogemos carretera, visitamos un sitio de peregrinaje budista muy chulo, continuamos y antes de llegar al pueblo grande donde pensábamos dormir la carretera está en obras y nos echan a unas pistas en paralelo a la carretera. Nuestro gozo en un pozo.

Sitio de pereguinaje budista
Dormimos en un hotel familiar muy majo y cuidado. La hija estudia economía en Ulaan Bataar y está de vacaciones ayudando a los padres, habla un poquitín de inglés y charlamos bastante durante la cena. Duchita de agua caliente, qué lujo. En mi pelo vuelve a entrar el peine.

martes, 4 de agosto de 2009

Martes, 4 de agosto

Por la mañana decidimos aligerar peso y cambiar lo más pesado al coche de Miguel y Alex.

El profesor
Llega el profesor y se toma un cafelito con nosotros. Le damos algo más de material escolar, dos ruedas nuevas, una pala y las camisetas y pantalones de deporte que quedaban.

Él va a ver a su hermano de 94 años a un pueblo. Nos indica cómo coger la pista principal, nos hicimos unas fotos con él y nos despedimos, pensando que nos cogería porque llevaba la misma ruta y tenía un todoterreno.

Salimos despacito, cogemos la pista principal y con mucho tiento continuamos, parece que hace ruido pero que aguanta.

El paisaje es estepa desértica salpicada de montañas también sin vegetación, camellos, caballos, yaks, cabras y ovejas. Comemos en un regato, (un sitio precioso) en el que además podemos fregar con agua corriente. A un paisano le damos una botas, zapatillas y un jerrican. Al principio parece no creerlo pero lo coge gustoso.

La pista hoy es bastante mala ya que hay mucho tolé. Para evitarlo salimos por pistas paralelas que a veces están peor. Se crean muchas pistas paralelas para evitar las ya existentes en mal estado. Las pistas exteriores pueden desviarse a otros sitios sin darte cuenta.

Continuamos lentamente pero el otro coche también parece empezar de vez en cuando a hacer el mismo ruido pero sólo en la rueda derecha. Volvemos a conducir hasta casi de noche. Pasamos por un pueblo grande, echamos gasolina y a la salida acampamos.

Luna llena preciosa, no necesitamos luz.

lunes, 3 de agosto de 2009

Lunes, 3 de agosto

Nos levantamos, recogemos y a cargar el coche. El coche de Luis y Jeni sigue sin arrancar por las mañanas, así que empujón. Vemos que tiene el depósito vacío y dudamos entre si ha perdido la gasolina por algún rozón en los tubos que pasan por los bajos del coche o nos la han robado, pues no quisimos pagar para meter los coches dentro del hotel.

Miramos por debajo y vemos lo que llevaba haciendo ruido dos días, los silentblocks (articulaciones elásticas) de los brazos de suspensión del coche de Luis están devorados. El coche se balancea de atrás si lo empujas y golpetea a cada bache. Los kilómetros de pistas y la alta velocidad empiezan a pasar factura.

Tiene muy mala solución pues hay que sustituirlos por unos nuevos y de estos coches no hay recambios aquí. Los ánimos se nos vienen abajo, no sabemos si llegará el coche a Ulaan Bataar ya que nos quedaban 1.000 km todavía, de los cuales unos 600 eran de pistas. Vamos a la gasolinera y el depósito estaba lleno, por tanto dedujimos que el marcador de la gasolina estaba averiado y ésto nos empieza a animar. Decidimos parar en un taller a ver si nos lo solucionan.

El taller es un descampado al lado de una casa, la jefa, además de recepcionista, controla todo el cotarro. Al principio no sabíamos ni quiénes eran mecánicos ni quiénes no, pues allí todo el mundo metía mano a todos los coches que había. Nos dan precio y tiempo (1,5 a 2 horas) de reparación.

Cuando empiezan a desmontar vemos los silentblocks que son especiales, ¡mala espina! Nos llevan a un cuartucho y buscan silentblocks usados “parecidos”. Pienso que sería un milagro que tuviesen las mismas dimensiones, habrá que ver cómo los adaptan.

El corte en el silentblock
La jefa nos dice que los recambios van a parte, regateamos y llegamos a un acuerdo. Según va pasando el tiempo se va juntando gente alrededor a ver qué solución le dan y acuerdan cortar el silentblock con su alojamiento con la radial y soldarle el “nuevo”. Sabía que iba a flipar pero no tanto.

El mecánico que se pone con nosotros es muy poco espabilado y de vez en cuando le hacemos algunas cosas, sobre todo Luis que se desespera. Luego vimos que la gente en el taller se hace lo que puede y sólo deja a los mecánicos las cosas que no pueden hacer, como las soldaduras.

El coche levantado
Nos tiran el coche una vez al suelo, pues está levantado con una borriqueta totalmente inestable. Desde entonces subimos y bajos nosotros el coche.

Después de aportarles algunas soluciones e ideas consiguen cortar y soldar los “nuevos”. Esto llevó unas seis horas, entre tormentas de aire y agua. Salimos y una rueda hace el mismo ruido, quizá más, y la otra menos, porque las piezas no eran las que debían ser.

Por la tarde y sin comer continuamos camino a un ritmo mucho más tranquilo para que el coche pueda llegar sin dejarnos tirados. Los Dioses están con nosotros, la pista está bastante mejor que otros días ya que con la lluvia el tolé ondulé se nota menos.

Ya casi al anochecer llegamos a un poblado donde hay un señor que habla inglés bastante bien, es profesor y estudió cuatro años en Moscú, seis en Budapest y ha viajado a Italia, Grecia...

Le dejamos una caja llena de material y nos dan queso y una especie de postre hecho con leche, es como un yogur muy fuerte deshidratado, que no nos va mucho porque huele y sabe a corderazo.

El señor dice que no vamos por la pista principal y que con los coches que llevamos no podremos cruzar el río. Debemos ir hacia el norte unos 10 km y coger la pista principal que tiene construido un puente. Acampamos en una zona que nos indica y dice que por la mañana nos indicará la pista principal.

Luna llena, un sitio precioso al lado de una colinitas.

domingo, 2 de agosto de 2009

Domingo, 2 de agosto

Nos levantamos y los mosquitos estaban ahí esperándonos para desayunarnos. Desayuno rápido, recogida y marchamos a más pistas de desierto.

El tolé ondulé es realmente espectacular, a veces parece que se va a desmontar el coche. Tienes que ir muy despacio o muy deprisa. Decidimos esta última opción de nuevo, así circulamos entre 60 y 70 km/h flotando sobre las crestas de lo que Luis llama onduline bajo teja.

Camellos abrevando
Luis y Jenny nos esperan en un cruce de caminos donde hay unas yurtas, alguna casa, un pozo y unos camellos abrevando. Cogemos agua del pozo y damos algunas cosillas a los chavales.

Continuamos y a la hora de la comida Luis para y dice que su coche tiene un ruido muy fuerte y que parece que se va a partir algo. Así que a reapretar todas las suspensiones. No encontramos nada raro, ni flojo y se lo achacamos al tubo de escape.

Seguimos marcha y llegamos a Altai, donde echamos gasolina, buscamos el mejor hotel que dice la guía (el único que tiene duchas de agua caliente) y allí nos quedamos. La ducha en realidad es única para las tres plantas de habitaciones. El hotel es bastante casposo, pero no de los peores, las habitaciones sucias, sábanas también y todo avejentado.

Nos subimos la botella del gas y los aperos para cenar, pues tenía restaurante pero estamos totalmente saturados del corderazo, por no llamarlo ovejo.

La recepcionista es muy maja le ayudamos a rellenar una solicitud de visado para viajar a Suiza.

sábado, 1 de agosto de 2009

Sábado, 1 de agosto

Estrenamos mes en Mongolia. Alex y yo pasamos juntos, una noche inolvidable. No, no penséis mal, ya que él estuvo con fiebre y no pudo a penas conciliar el sueño y yo devolví todo lo comido y la manzanilla cenada y además fui al baño 5 ó 6 veces.

Con unas ganas y unas fuerzas tremendas, como os podéis imaginar, nos ponemos en marcha a recorrer el desierto mongol.

Condujimos durante el día a una velocidad excesiva, 60 km/h, que días más tarde pagaríamos. Por la noche montamos el campamento en un sitio lleno de mosquitos, a los que no les afectaba nada, ni la espiral antimosquitos, ni el relec, así que cenamos deprisa y nos metimos en la tienda a dormir.

Como ha sido un día un poco apático e intranscendente y tenemos fotos del “Tolé Ondulé” (proviene del francés y significa uralita) que no sabemos dónde meterlas os voy transcribir lo que pone en nuestro diccionario de la R.A.F.

La R.A.F. (Real Academia Francesa) define Tolé Ondulé como:
Conjunto de surcos dispuestos transversalmente a la dirección de una pista de arena o grava formado por el paso reiterado de vehículos.
Al ser atravesados con los Ford causan los siguientes daños : recolocación del equipaje que está en el maletero, vibración de todo el coche, se aflojan los tornillos (del coche), provocan averías a los tres días de circular por él, dolor de cuello y cabeza, y cansancio generalizado…

Tolé ondulé
Como es un tema apasionante y no tenemos tiempo de expresar todos nuestros conocimientos, si hay alguna chica (a partir de 20 años) que quiere saber más del “tolé ondulé” que llame al 676065788, que gustosamente le resolveremos todas las dudas que se le puedan plantear. Los chicos que se abstengan, aunque sé que es un tema que les interesa muchísimo.

viernes, 31 de julio de 2009

Viernes, 31 de julio

Nos levantamos, desayunamos, revisamos los coches, repartimos material escolar y emprendemos un nuevo día a través de Mongolia.

Cogemos otra vez la nacional, eso sí, sin asfaltar y transitamos durante varias horas contemplando el bello paisaje mongol. A lo largo del camino contemplamos montañas totalmente desarboladas de tonalidades, ocres, rojizas, grises, cuya tonalidad va variando en función de la iluminación y a medida que nos vamos desplazando.

Los valles generalmente son muy abiertos, semidesérticos con manadas de caballos, rebaños de ovejas y cabras y de vez en cuando nos encontramos camellos diseminados a lo largo del valle o formando pequeños grupos.

A la hora de la comida Alex comenzó a sentirse mal y decidió tumbarse en la esterilla mientras nosotros comíamos.

Mientras comíamos nos superaron los primeros españoles del rally a Mongolia. Eran tres, venían en un coche bastante viejo y destartalado y se pararon a hablar con nosotros; unos tres minutos ya que tenían mucha prisa por llegar. Uno de ellos era de Ávila y habían salido de Madrid el día 19 de Julio, con lo que llevaban unos 12000 km en 11 días. Suponiendo que han tardado medio día en cruzar las fronteras nos quedan 10,5 días. Por tanto, han hecho al día una media de 1150 km por carreteras que a partir de la Comunidad Europea están en bastante mal estado. Eso supone una media de 14-15 horas/día al volante (sin parar ni a mear). Otra forma de viajar y ”de conocer otros lugares”, que por supuesto no entiendo.

Viajamos otras tres horas y paramos en un marco incomparable al lado de un río y rodeados de montañas. Luis y Jeny disfrutaron de este bello paisaje dándose un paseo y lavándose en las sinuosas y cristalinas aguas del río.

A Alex le dolía la cabeza y estaba con fiebre y se metió inmediatamente en la tienda. Yo empezaba a encontrarme también mal, ya que me había sentado mal la comida. Después de lavarme los pies en el río y comprobar que tenía diarrea, me metí con Alex al amparo de la tienda.

Esa noche, llegaron dos niños a vernos y al intentar cruzar el río uno encima del otro , ya que uno de ellos tenía botas de goma, se cayeron y se mojaron.

Al poco tiempo, se aproximó a nosotros un hombre ebrio montado a caballo y estuvimos “gestualizando” un rato con él. Me imagino que llegaría bien a casa, debido a que el caballo se sabía el camino e iba en mejor estado que él.

jueves, 30 de julio de 2009

Jueves, 30 de julio

Nos levantamos sin saber si fue real lo de anoche o no, pero nos despejó las dudas la “ñam ñam”, cuando salió con su nieto disfrazado de mongol para que le hiciésemos fotos.

Cambiamos las ruedas normales por las de tacos y partimos camino hacia Ulan Batar. Desde aquí hasta Ulaan Bataar nos espera la prueba final y la más dura, más de 2.000 km de pistas por desierto.

Emprendimos camino por la “carretera nacional” que atraviesa de oeste a este Mongolia. Esta carretera, por supuesto sin asfaltar, esta llena de piedras sueltas y baches, de una profundidad no superior a 20 cm, ya que sino estaríamos hablando de una comarcal.

A unos 40 km de la frontera dejamos la nacional y cogemos una comarcal con la intención de cruzar Mongolia por la parte norte, según el plan inicial establecido.

A medida que nos íbamos separando del pueblo entendimos porqué era una carretera comarcal. Dicha carretera era mucho más estrecha, con piedras mucho más grandes y los surcos horadados por el agua eran de mayor tamaño. La velocidad media que llevamos fue de unos 20 Km/h.

Esta carretera serpenteaba paralela y atravesaba reiteradamente un río, en cuyas márgenes estaban diseminadas las yurtas de los pastores mongoles.

Las yurtas o gers utilizadas por estos pueblos nómadas, están fabricadas por un entramado de madera, que les da la suficiente consistencia para soportar el viento y posteriormente están recubiertas por tela, lana y plástico para protegerles del gélido invierno donde las temperaturas pueden llegar a descender hasta los -50º C.

El transporte de las pesadas yurtas, que pueden sobrepasar los 300 kg, se hacen mediante camellos.

Reparto del material
A lo largo de esta carretera fuimos parando en casi todos los poblados de yurtas repartiendo el material que hemos traído desde España.

La frontera de Mongolia se abrió en el 2004 y además íbamos por una carretera comarcal por la que no pasa ningún extranjero. En el momento que nos veían aparecer con los coches, todos los niños que había cercanos a la carretera o de las yurtas salían corriendo a nuestro encuentro para saludarnos.

Esto es una de las cosas que más me han impactado del viaje, junto con el Registan de Samarcanda y la paciencia que tiene Yeni para soportarnos de tan buen humor.

Niños corriendo a
nuestro encuentro
Después de avanzar 70 km por esta maravillosa carretera (por lo bello del paisaje) llegamos a un pueblo y preguntamos por dónde debíamos ir al pueblo siguiente. Allí, cada uno decía una cosa y después de estar buscando una carretera (las llaman carreteras pero son pistas) que supuestamente unía los dos pueblos volvimos a preguntar. Unos que venían en una moto y conocían mejor las carreteras, al enseñarles el mapa nos dijeron que no se podía pasar y que nos debíamos desviar bordeando un enorme lago para poder enlazar con la carretera comarcal.

Dado el estado de la carretera comarcal y que además salían pistas por doquier y en todas direcciones, con lo que perdernos iba a resultar muy fácil, decidimos desandar el camino andado y retomar la carretera nacional.

Cuando ves en el mapa que por donde vas es una carretera nacional no te lo crees, hasta el momento que tienes que transitar por las secundarias y observas la enorme diferencia. Qué maravilla las carreteras nacionales en las que puedes hacer una media de 40 Km/h!. Eso sí, sin tener ningún cariño al coche.

A pesar de que los “foritos” se están comportando como unos campeones, en una de las rampas de un puerto, a una altura de 2500 m, nos tuvimos que bajar y empujarlos.

Avanzamos 70 km los últimos 30 por asfalto (¡¡¡qué delicia!!!) y llegamos a Olgi.

Paramos a echar gasolina y un hombre que conducía en sentido contrario, paró y nos ofreció hotel. Nos alojamos en una casa aledaña a la suya y volvimos a cenar patatas con cordero, acompañados por el marido, la mujer y una de sus preciosas hijas que iban y venían para hacernos compañía.

Por cierto, el abuelo también vino hasta tres veces, pero con diferentes intenciones, ya que trataba de vendernos un reloj. La primera vez nos pidió 5000 tugrug y como no se lo compramos, la segunda vez subió el precio hasta 10000 tugrug. Un tío astuto. ¡¡¡Si señor!!! La tercera vez, le dijimos que no lo queríamos, pero conociendo su gran astucia y su buen hacer para los negocios, seguro que nos lo habría dejado en 15.000.

miércoles, 29 de julio de 2009

Miércoles, 29 de julio

Después de desayunar en nuestra estupenda habitación, partimos hacia la frontera. Llegamos en poco más de media hora a la salida de la frontera rusa. Las instalaciones están nuevas y hay bastante policía en ella. Cuando llegamos con los coches, tenían a una furgoneta totalmente descargada y en mitad de la confiscación de un montón de botellas y comida que transportaba la furgo. Ya nos tocaba descargarlo todo, ufff, ¡¡¡¡otra vez no!!!!!

Rellenamos todos los papeles de customs y demás y sorprendentemente, el oficial de registros (un armario de dos por dos, Luis parecía un niño a su lado) nos echó un vistazo al maletero y nos dijo que siguiéramos, todo bastante bien y rápido, con lo que al final le debemos dinero a los rusos por las multas que no nos pusieron. Muy bien por ellos.

La frontera de Mongolia fue otro cantar, eran casi todo chicas salvo los dos bicharracos que mandaban en ella. Cuando llegamos ya había allí dos coches del mongol rally y otro de un rally inglés ESPERANDO.

Después de intentar que entendiesen que el coche lo íbamos a donar a una ONG, nos cobraron las tasas de importación. Al jefe le costó entender que un coche matriculado en septiembre de 1999, hasta septiembre de este año 2010 no tenía 10 años y por tanto el tramo de impuestos era del de un coche de menos de diez años. Para que lo entendiese al final tuvimos que llamar a la Cónsul Honorífica Española en Mongolia (Oyuna) que en tan sólo 31 minutos de llamada con nuestro móvil acabó entendiéndolo. Pagamos los 1350 dólares por coche y salimos de allí. ¡¡¡Por fin!!!

¡¡¡¡ESTABAMOS EN MONGOLIA!!!!

Yurta
Hay que decir que los ingleses que estaban intentando pasar eran bastante arrogantes y engreídos, se quedaron allí durante la noche (se lo merecían). Como ya era tarde, porque nos tiramos en la frontera mongola desde las diez de la mañana hasta las siete de la tarde (sólo estábamos cuatro coches para pasar) decidimos hacer noche allí en el pueblo de la frontera (cuatro casas y dos yurtas). Esta vez el hotel es una yurta.

La llegada al “hotel” fue de chiste ya que al entrar en el corral de la yurta nos atiende una abuelilla con su nieta en los brazos y nos hace pasar a la yurta. Allí hay “algo” tumbado en una de las camas y la abuela nos dice que quien nos debe atender está tumbada en la cama pero que está borracha. Al preguntarle el precio del hotel nos balbucea algo y al rato de no hacernos ni caso decidimos salir decidimos salir de allí. Cuando llegamos al coche, nos encontramos a un paisano borracho como una cuba que no encuentra lo que busca y que nos indica a trompicones que vayamos al bar. Es tanto la insistencia que agarra a Miguel por el brazo y se lían de zarandeo (casi todos llorando de risa).

Nosotros en la yurta
Al final pasa por allí el señor que nos hizo el seguro del coche y le pedimos que hablase con la mujer de la yurta para alojarnos allí. En un momento la puso en marcha y fue como ponerle un petardo en el culo a la señora, entre resaca y todavía pedo la mujer nos atendió.

La señora era una verdadera fiesta, en vaqueros y con una redecilla de hospital en la cabeza, nos enseñó la yurta de al lado, que era en la que nos íbamos a quedar. Acabamos con gorros mongoles, cenando con ellos y brindando con vodka sobre todo la ñam ñam (nombre con el que denominamos a la señora, ya que era la forma que tenía de indicarnos que debíamos ir a cenar).

Fue una tarde-noche de lo más divertida y lo que fue una llegada con incertidumbre sobre si sería recomendable quedarnos, se convirtió en una de las noches más divertidas. La familia de la ñam ñam era de lo más prolífico, allí llegaba y se iba gente continuamente, y nos los presentaban a todos, niños, mayores, mujeres, hombres,…

La paisana continuó con su pedo ahora acompañada de toda la familia y nosotros.

martes, 28 de julio de 2009

Martes, 28 de julio

Río
Nos levantamos mientras todos seguían durmiendo la mona. Continuamos la Chusky Track, se llama así porque la cordillera se llama Chusky, viendo que es mucho más bonita y cuanto más nos adentramos menos turistas rusos de vacaciones, algunos sitios flipantes para acampar y no la disco de la noche anterior.

La carretera avanza paralela a un gran río y cada vez las montañas son más grandes, el paisaje sobrecogedor, unas montañas con bosque tan frondosos que no se veía entre los árboles. El río era muy caudaloso y verde esmeralda, seguramente agua de deshielo ya que las cumbres estaban nevadas. Había grupos de gente haciendo rafting.

Nos acercamos a la frontera de Mongolia y como no queríamos cometer el error de pasarla de noche, decidimos buscar alojamiento en un pueblo cercano a ésta.

Las dos opciones que teníamos de hotel eran a cuál mejor, evidentemente como vamos sobraos nos fuimos al mejor. Allí disfrutamos de una estupenda habitación para los cuatro, hecha de tablones y papel que parecía que lo había puesto los fans del Fary. Además de este lujo compartido por los cuatro en la misma habitación, solamente había un baño para todo el hotel. Sí, sí, para todo el hotel, si se puede llamar hotel a una casucha mal hecha con unas cuantas habitaciones.

Como buenos aventureros nos hicimos la cena y nos echamos en los estupendísimos somiers de madera con una espuma encima de menos de cinco centímetros (durita para la espalda). Dormimos con ciertos nervios por la última frontera, aunque ya le habíamos ganado la apuesta a Javi “el niño” (llegamos a la segunda entrada de Rusia).

lunes, 27 de julio de 2009

Lunes, 27 de julio

Campamento al lado del río
Nos levantamos tarde, desayuno en el hotel y bajamos a Internet para colgar la segunda entrega del blog. Salimos rumbo a la Chusky Track, la famosa carretera que recorre la República de Altai de Oeste a Este. Hacemos kilómetros pero la carretera todavía no es tan bonita como esperábamos. Muy buen asfalto. Buscamos hotel en un pueblecito pero no nos convence. Continuamos y vemos unas tiendas de campaña al lado del río, junto con un autobús escolar. Entramos y vemos que está todo cristo acampado allí. Localizamos un hueco majo al lado del río y nos instalamos.

El vecino rápido viene a entablar conversación. Le decimos de dónde venimos y flipa, cuando lo ve en el mapa más todavía. El hijo nos hace de intérprete, pues sabe algo de inglés. Muy majos.

Vemos un puente por donde increíblemente pasan los coches y nos vamos a dar un paseo. Cruzamos el puente y vemos que es una zona de marcha, con restaurantes, bares, discoteca y bastante atiborrado de gente. Cenamos bastante bien en un garito con terraza, viendo al personal que se mueve por allí, están todos de vacaciones, bañito, cenita y disco.

Montamos tiendas, leemos un rato y empieza la discoteca ¡al aire libre!, ¡oh no! Además, el vecino nuestro se anima y pone la música en el coche mientras privan unas botellas que parece hidromiel.

Nos metemos a las tiendas y te retumbaba todo el cuerpo. ¡Si yo juré que no volvería a acampar en el Womad de Cáceres! Esto fue por el estilo. Por si no fuera bastante, a altas horas de la madrugada, las que creíamos eran las profesoras de los niños, llegan mamadas cantando y gritando, para dar buen ejemplo a sus pupilos de cómo se bebe vodka en Rusia. ¡Vaya campamento! ¡Qué ojo tuvimos!

domingo, 26 de julio de 2009

Domingo, 26 de julio

Hemos dormido muy cerca de la frontera. Nos levantamos y a enfrentarnos con la policía Kazaja de nuevo, aunque nos apetecía salir ya de Kaza.

La verdad es que en la frontera de salida de Kazajstán, bastante moderna por cierto, nos fue muy bien, todo personal joven y todos hablaban inglés. No nos revisan más de la cuenta y sin problemas, esto nos ayuda un poco a reconciliarnos con el país.

La entrada en Rusia, también temida por nosotros sin problemas, no hablan apenas inglés pero muy correctos, cumpliendo con su trabajo, no soltamos ni un chavo y sin apenas revisarnos. Tres horitas y ala, a correr.

Carretera rusa muy buena, respetando todos los límites escrupulosamente y hacia Barnaul, donde encontramos un hotel carillo pero merecía la pena después de llevar seis días en el campo.

La recepcionista es un cayo, que además no habla ingles y hasta que conseguimos que nos haga el registro nos cuesta nuestro tiempo.

Duchita, por fin. A cenar a un restaurante guapo, donde no hablan inglés ni tienen la carta en inglés. El dueño llama a un heavy melenudo, entradito en años, tartaja, un poco torpedo que apenas habla inglés, imaginaros el percal, para que nos recomiende qué pedir. Después de unas risas pedimos y se marcha el heavy.

La cena realmente estupenda, un poco carilla pero se paga a gusto. A dormir en camita, por fin.

sábado, 25 de julio de 2009

Sábado, 25 de julio

Salimos prontito de la zona de acampada. En la carretera nos para un policía, después de ver pasaporte y carnet de conducir dice que salga y vamos hacia la parte trasera diciendo dónde está la pegatina de la E de España. Le digo que la llevamos en las matrículas, que son de la UE.

El tío jeta dice que eso no vale, que en Kaza hay que llevar la pegatina ovalada con la E. Nos lleva al Lada Niva y nos enseña el artículo del código de circulación, en ruso claro, lógicamente no entendemos nada. Nos amenaza con que nos va a multar y que se queda con los carnets de conducir hasta que paguemos en una población grande la multa y que allí nos devuelven los carnets, teniendo que perder algún que otro día hasta que lleguen allí nuestros carnets. Le decimos que nada de eso y entonces insinúa que puede hacer la vista gorda, todo esto más bien por gestos porque no le entendemos ni papa.

Total, que le soltamos 7 $ y el tío se descojona en nuestra cara y hace con el dedo sobre el asiento un dibujo de 50 $. Le decimos que no tenemos y le damos un billete de 500 tg (tenges, moneda de Kazajstán), que en ese momento era lo más pequeño que teníamos. El tío sonríe al ver la pasta y nos deja marchar. En total son cerca de 40 $ para el policía corrupto. En esta ocasión Kazajstán nos debe pasta, al final del viaje haremos un balance.

Continuamos bastante cabreados y dándoles vueltas a la cabeza y con mucho cuidado en la conducción para no darles motivos, encima. A todo esto, la carretera por la mañana muy mala, sólo se puede ir a 50 ó 60 km/h si no quieres tragarte los superbaches cada dos por tres. Comemos algo rápido y seguimos.

Reparación del faro
Después de comer 150 km hasta Semey, los peores del viaje, en realidad hay dos carriles en un sentido y otros dos en otro, con una mediana de tierra en medio. Algunos baches son auténticas fosas, en las que tienes que llegar a parar el coche por completo si no quieres destrozarlo. La gente se cambia de un carril de la autopista al otro, todo el mundo circula por donde cree que está mejor, aunque sea en dirección contraria, aún así nos siguen pasando a toda leche. Paramos a poner una bombilla y a limpiar un faro que se había llenado de polvo, un poco de cinta americana ¡uy, perdón, imperialista! Y solucionado.

Justo al salir de esa zona de baches hay un control de policía y nos paran, a Luis y Jenni para decirles que iban muy rápido, la carretera en realidad es de 90 km/h. Jenni muy cabreada se viene a nuestro coche y deja a Luis bregar con los extorsionadores. Luis que es un profesional, les hace gracia, e incluso le graban con el móvil y consigue no darles un pavo y les coloca pastillas pica-pica y unos bolis. Esto nos alegra un poco porque lo veíamos muy feo.

Llegada a la horrible Semey, intentamos buscar hotel, localizamos unos y nos piden 8.000 tg (unos 54 $) les decimos que no y no nos bajan nada. Nos piramos buscando otro hotel y nada.

Salimos dirección Barnaul y al campito otro día más. Kazajstán nos está dejando un mal sabor de boca, sobre todo por su frontera y su policía corrupta, todo lo contrario que Uzbekistán.

viernes, 24 de julio de 2009

Viernes, 24 de julio

Revisión de coches. Cuando estamos recogiendo se nos acerca un jinete, pastor, que nos había visto con los prismáticos primero y nos pregunta que de dónde somos e intentamos entablar conversación siendo imposible. Se marcha a galope.

Salimos del campamento con rumbo Norte, no sin dar alguna que otra vuelta antes, y encontramos una pista mucho mejor que las de el día anterior. Deshicimos el camino al pueblecito donde acababa la carretera mucho antes que ayer. Muchísimo polvo que entra por todo el coche. Carretera y manta.

Paramos en un pueblo a comprar (muchas sopas de sobre, nocilla, pan, huevos, agua, etcétera, y la señora se queda flipada) y cogemos agua para echar a uno de los coches que tiene bajo el nivel del refrigerante.

Nuestra meta es un pueblo llamado Usharal, dirección Semey. Pero no está en la misma carretera y nos lo pasamos, pues había que desviarse. Acampamos de camino, pues al pasarnos Usharal no hay más pueblos y tampoco hoteles. Así que un día más de campamento (desde Samarkanda no catamos hotel) cerca de la carretera.

El lugar está lleno de nidos y nos acompañan milanos, halcones y cucos que revolotean a nuestro alrededor.

jueves, 23 de julio de 2009

Jueves, 23 de julio

Cañón de Charín
por dentro
Nos levantamos bien prontito, entramos al parque con el coche y al cañón a patita. Es una pasada.

Al salir del parque ya están los guardas y nos cobran 300 Tg/persona. Carretera y manta hacia el parque al norte de Almaty donde hay unas dunas cantarinas, que suenan por la vibración producida por la fricción de la arena por el aire.

Llegamos a un pueblo y preguntamos, allí nadie parece saber dónde están las dunas. Tiramos de mapa y cogemos pista rumbo Sur, atravesamos un puerto de montaña, todo por pista, preguntamos a las pocas personas que nos encontrábamos, indicándonos que íbamos bien, que faltaban 5 km, luego otro paisano nos dice que más al Oeste y que faltan 25 km más por pistas, que cada vez eran peores. Al final encontramos un guarda del parque que nos dice que vamos bien pero que por esa pista no podemos pasar con el coche, que volvamos y que por carretera entremos por otro lugar.

Ya casi de noche acampamos, hacía bastante aire y frío y una vez más nos resguardamos con el coche para cenar y dormir.

miércoles, 22 de julio de 2009

Miércoles, 22 de julio

Cumple de Jeni y de mi sobrino Samuel.

Salimos rumbo Almati con la idea de sacar dólares que nos harán falta para entrar en Mongolia y poder dejar allí los coches. Nos dirigimos dirección al aeropuerto. Un atascazo de la leche y radares de todo tipo y todos los lugares. Conseguimos llegar al aeropuerto y sacamos dólares con las tarjetas, hacemos algo de compra y salimos rumbo al cañón del Charín. Aunque cogemos la carretera bien, luego es caótico y nos perdemos dando varias vueltas. Por fin carretera y manta.

Cañón de Charín
desde arriba
Casi todo el día para llegar al cañón. Además vemos un cartel que intuimos que pone Cañón del Charín en cirílico Kazajo, pues el cirílico en Rusia y Ucrania es igual pero en Kaza y en Uzbe es distinto incluso entre ellos.

Hacemos 10 km de pista llena de enorme tolé ondulé (como si circulásemos sobre uralita que desmonta los “forfitos”). Llegamos al parque, abierto, sin guarda y entramos sin pagar. Desde arriba la vista es realmente espectacular, un airazo que nos volamos y algún problema para dar la vuelta al segundo coche sin caer por el barranco.

Buscamos la pista que circula por el fondo del barranco pero para acceder hay que bajar una “trialera” imposible para nuestros cochecillos. Decimos acampar fuera del parque y entrar a la mañana siguiente al cañón y recorrerlo andando. Para celebrar el cumple de Jeni cenamos ligerito, patatas fritas con pimientito y cebolla.

martes, 21 de julio de 2009

Martes, 21 de julio

Coches en rampa
Salimos de la zona de acampada y paramos en unas rampas que hay en las carreteras para reparar los coches in situ.

Reapretamos todo y vemos que algunos latiguillos traseros rozan en los soportes que soldamos de los amortiguadores y se están marcando. Lo reparamos y seguimos rumbo a Almati para buscar hotel pero al ver que se hacía de noche y no llegábamos decidimos acampar en un laguito muy bonito.


Campamento del lago
Allí vemos la majestuosa águila dorada de Kazajstán.

Nos dimos un bañito que nos vino muy bien para quitar la sudada de días anteriores.

lunes, 20 de julio de 2009

Lunes, 20 de julio

Por la mañana volvemos a hacer papeles. Parece ser que un permiso de circulación que nos hicieron en la primera entrada deberíamos tenerlo, pero ese papel se lo quedaron al salir de Kazajstán. Al ver que teníamos seguro hecho y que figuraba la misma fecha de entrada que en nuestros pasaportes se tranquilizan un poco.

Un policía nos saca 5$ por coche, aunque uno de los coches se lo pagamos en sun (moneda Uzbeka, que no les mola nada) pero le dijimos que eso o nada.

Luego el de los sellos también saca pasta a la gente, pero a nosotros nos mira con cara de mala hostia, nos da todas las largas que puede y salimos con el sello y sin pagar un pavo de más. No nos revisan y tiramos millas.

Ya estamos en Kazajstán por segunda vez, un poco escocidos con la frontera,ya que en total echamos unas 15 horas para pasarla.

Tiramos rumbo a la frontera de Kyrzygstán, pero no podemos entrar porque no tenemos visado. Tendremos que dar un poco de rodeo porque la carretera nos lleva a Almaty pasa por la capital de Kyrzygstán, Biskek. Acampamos cerca de la carretera por un camino, por el que nos cruzamos con una enorme limusina de una boda, ésto es muy frecuente en Uzbe y Kaza. Arreglamos una de las tiendas Quechua que se montan en 2” y se rompen en 4 montajes.

domingo, 19 de julio de 2009

Domingo, 19 de julio

Nos dispones a salir de Samarkanda y de Uzbekistán, no sin gran pesar, pues sólo por conocer a la gente de Uzbekistán y sus ciudades ya habría merecido la pena el viaje.

Ponemos rumbo a la frontera con Kazajstán, pasando por la capital de Uzbekistán, Taskent, y buscando la frontera con Kazajstán nos encontramos que la primera carretera comarcal, tiene la frontera cerrada. Preguntamos y nos dicen que la autopista también está cerrada, intentamos otra y también cerrada. No conseguimos entender pero creemos que es por ser domingo. Nos dicen que está abierta la de Chinaz, que lo habíamos dejado 80 km antes. Retrocedemos después de haber perdido mucho tiempo.

Ya en la frontera por el paso de Chinaz para salir de Uzbekistán nos hacen bajar todo lo del coche y nos meten un perrito dentro del coche para que busque drogas. Cuando tenemos casi todo metido a Luis y a Jeni no les habían revisado todavía y nos dicen que nos demos prisa que la frontera Kazaja cierra en 20 minutos.

Colocamos todo rápido y salimos para allá. Miguel y Alex haciendo papeles para entrar en Kaza y a todo esto Luis y Jeni que no pueden salir de Uzbe porque el papel que les hicieron a la entrada era de salida, todo un jaleo.

Total que llega la hora del cierre y nos dicen que los ordenadores ya no tienen conexión satélite y que nos tenemos que quedar allí, en tierra de nadie, (entre las dos fronteras) a dormir. A todo esto un paisano que suelta la viruta pasa con un BMW sin conexión satélite ni leches en vinagre. Nos dicen que podemos cenar y dormir allí en la frontera. Nos conducen a una habitación con una mesa y nos dan de cenar espaguetis y té. Luis dice que por fin nos tratan como turistas el gobierno Kazajo. Pero cuando terminamos la señora que nos sirvió nos trae una servilleta con la cuenta escrita a mano, 5000 tenges, unos 35 $. Cortesía Kazaja a precios europeos. Le intentamos preguntar si es por la cena sólo o por dormir también. Al no conseguir entendernos y la señora sacar una cama plegable salimos de ”najas” de allí a montar la tienda junto a los coches en el descampado al lado de la casa. ¡A saber cuánto hubiese sido el hotel cortesía Kazaja!